Habia una época en que a las mujeres raizales que superaban los 50 años y se convertían en abuelas, solían llamarlas con cariño “Big Mamas” porque eran la voz de la razón, amplificada por su alegría y corpulenta contextura.
Estas figuras venerables, han sido sujetas de valoración y estudio por Marilyn Leanor Biscaino Miller directora del Etnic Roots Fest, quien ha venido personificando durante 25 años a este querido personaje en honor a sus tías y abuela paterna, quienes se destacaban como las “Big Mamas” de la casa y del sector.
En las tardes, se reunían alrededor de una mesa de Fairtable para compartir y vender el arte de su cocina con la comunidad.
Con habilidad y esmero, preparaban tortas utilizando insumos de cosechas locales, como el maíz y el plátano, para el budín y plantin tart.
Estas “Big Mamas” no solo eran expertas en la cocina, sino también en la sabiduría ancestral.
Así como las matronas, sabedoras y palenqueras, las Big Mamas eran esas figuras que transmitían conocimientos y contaban historias que enriquecían la tradición oral del pueblo étnico raizal ancestral.
A través de la mirada de estas Big Mamas, se busca reconocer y valorar la historia y el legado del pueblo raizal, explorando sus vivencias y la profunda conexión con su herencia cultural.
¡Que vivan las Big Mamas!

